Beatles

15.02.2010
Marc

Por Marc Ros

Cuando era pequeño creía que los Beatles eran cinco, estaban los cuatro miembros vestidos de traje, botas de piel, peinados con flequillo y el melenudo de las gafas metálicas redondas. Tenía cinco años y hasta los diez estaba absolutamente convencido que los Fab Four eran en realidad los Fab Five.

Mi padre tenía una edición en vinilo de The Beatles At The Hollywood Bowl que me volvía loco, lo quería escuchar a todas horas, especialmente la canción “She Loves You” (yo cantaba Siropiu ye, ye, ye), no sé exactamente que es lo que me excitaba tanto de aquel disco, por qué un niño de cinco años conectaba de aquel modo con aquella música, pero era pura alegría, una emoción expresada a gritos y a brincos sin ningún prejuicio intelectual. Un día de 1980 llegó la noticia del asesinato de John Lennon y esto me confundió muchísimo, fue como haber perdido a un familiar, el tío que vive en el extranjero y te hace los mejores regalos, mi madre puso la foto de John que hay en la funda del White Album en una estantería como homenaje, el retrato donde sale con melena y gafas metálicas redondas, el quinto Beatle había muerto. Nunca más pedí que me pusieran el disco, estaba traumatizado, no volví a escuchar a los Beatles hasta mucho tiempo después…

Tenía diecisiete años y estaba en una playa de la Costa Brava tomando el sol y bañándome con mis padres y mi hermana, les dije que me iba a dar una vuelta. Cogí la bolsa donde llevaba un porro que lié la noche anterior y el walkman (¡reproductor de cassette!) con el Revolver que un amigo me prestó en el instituto el último día antes de las vacaciones. Llegué al final de la playa donde empiezan las rocas, me senté, encendí el porro y le di al play, ese día de verano mi vida cambió. No daba crédito a lo que llegaba a mis oídos -eso que suena soy yo- me decía -estas canciones están hablando de mí- fue un acto de fusión el que se produjo entre el Revolver y mi persona, estaba haciendo un millón de planes para cuando volviera a Barcelona en septiembre, me dejaría el pelo largo, compraría ropa de segunda mano y montaría un grupo de rock que  sonara igual que este disco de 1966.

Axel y yo estábamos buscando bajista a finales de los noventa. Un viernes salimos de copas y nos encontramos con Carlos Cros, que por aquel entonces tocaba el bajo y cantaba en los Selenitas. Carlos nos aseguró que conocía al candidato perfecto para Sidonie y me dio el teléfono de un tal Jesús. Lo llamé al lunes siguiente y me dijo que estaba tocando con La Vaca Multicolor, pero que quería probar cosas nuevas, hablamos de música y nos dimos cuenta que teníamos unos gustos peligrosamente similares, le dije que le haríamos una prueba y que propusiera una canción para tocar ¿tienes el Revolver de los Beatles?-preguntó- ¿tocamos “Taxman””? En ese mismo instante ya supe que ese tipo sería el bajista de Sidonie.

Llegó el día del “casting” y apareció Jesús con esa pinta que parecía sacado de la portada del Rubber Soul, sacó el Rickenbacker de la funda, se lo colgó y empezamos a tocar “Taxman”. Como sonaba aquello, era lo que estaba buscando desde aquel lejano día de verano en la costa. Por compromiso, ya que Axel y yo ya habíamos decidido que Jesús era el hombre, todavía nos quedaba un bajista por probar. Era la misma tarde y Jesús se quedó en nuestro local, al parecer conocía al otro candidato que estaba visiblemente nervioso y le propuso que él se encargaría de sacarle un buen sonido al amplificador, el canalla manipuló de tal modo el ampli para que sonara a rayos y no dejó de mirarle amenazadoramente a los ojos durante toda la prueba. Jesús quería el puesto tanto como nosotros lo queríamos a él pero nos asustó un poco su proceder de gángster.

Nuestra historia siempre estará vinculada a los Beatles y no solo profesionalmente. Para mi son una influencia vital, Timothy Leary decía que eran un estado mental y yo lo suscribo. Cuando entramos por la puerta de los estudios Abbey Road de Londres para masterizar El Incendio fue como cerrar un círculo, estar entre las mismas paredes donde grababan los Beatles nos hizo sentir como niños de cinco años, era una la alegría y una emoción que expresamos a gritos y a brincos.

marc

Foto: Albert Manau

El día en que canté con Serrat

09.02.2010
Marc

Ese día puse una excusa a Axel y a Jes que no puedo recordar, probablemente ellos no la olvidan por ser una de las excusas más inverosímiles que hayan oído nunca. Ese día teníamos mucho trabajo, nada menos que una mudanza de un local de ensayo a otro, la misma mañana les mandé un sms y simplemente, no aparecí. Podría haber sentido remordimientos, pero las oleadas de emoción y nervios por lo que iba a hacer diluían cualquier sentimiento de culpa, ese día iba a cantar con Serrat y no se lo dije a nadie, pura superstición.

Todo empezó con una llamada de mi amigo Jofre Bardagí, diciéndome que Serrat estaba buscando una voz grave, con acento neutro para su último disco y los dos habían pensado en mí. Me tenía que unir a un grupo de cantantes formado por Carme Canela, Laura Simó, Óscar Larios y el mismo Jofre, todos con una larga trayectoria, todos con una gran experiencia, todos sin problemas para leer partituras (porqué, claro, son cantantes profesionales y han estudiado solfeo), todos… ¡menos yo! Sin embargo acepté aún sabiendo que podría tener problemas con mi “analfabetismo” musical, tú también lo hubieras aceptado si tuvieras la oportunidad de trabajar con uno de tus artistas favoritos y estar en uno de sus discos para siempre, para siempre jamás.

Y llega el día de cantar con Serrat. Estamos en el estudio, él no ha llegado aún, hay cámaras, hay gente que me saluda y no conozco, hay atriles con las partituras de las canciones que hay que cantar, glups, hay una institución de los arreglos musicales; Joan Albert Amargós, el músico más laureado del país y el hombre que dirigirá la sesión, y hay un cenicero lleno de colillas, estoy salvado. Para calmarme, me fumo un Lucky en cuatro caladas y me arrepiento de no haber estudiado música, que imbécil fui, tenía razón mi padre y cuando estoy a punto de abandonar el estudio y quizás mi carrera musical siento unos golpecitos en la espalda, me giro y me encuentro con una sonrisa, pero no se trata de una sonrisa cualquiera, es la sonrisa del Poeta, ha llegado Serrat. Al principio es difícil seguir sus comentarios, sus bromas, responder con naturalidad y hacer ver que no adviertes el aura de leyenda que lleva encima, pero poco a poco te va haciendo sentir cómodo y va dejando claro que estás ahí para trabajar en un disco en el que se ha dejado la piel. Entramos en la cabina, nos colocamos detrás de los micros, nos ponemos los auriculares y la primera sorpresa es que él va a cantar con nosotros, la segunda es que quiere colocarse junto a mí para escuchar la voz grave y la tercera y más maravillosa es que retira las partituras del atril que compartimos diciéndome-esto no nos va a servir- Ahí está, Serrat no sabe leer partituras como tampoco sabían leer Lennon, Dylan, Brel, incluso Pavarotti, estoy encantado ¡que empiece la sesión!

El disco es un compendio de poemas de Miguel Hernández musicados por Joan Manuel muy diferente al que ya hizo en el 1972. Los arreglos de Joan Albert Amargós fluyen elegantemente y dejan paso al instrumento principal, la voz. Amargós es delicado, nos sugiere, nos anima y Serrat es duro, sabe lo que quiere, es intenso y hace evidente el respeto que siente por Hernández, es fantástico verle trabajar. La primera canción que grabamos es una delicia:

Eres la noche, esposa: la noche en el instante

mayor de su potencia lunar y femenina.

Eres la medianoche: la sombra culminante

donde culmina el sueño, donde el amor culmina.

Un poco más y me desvanezco debido al síndrome de Stendhal. Yo también soy admirador de Miguel Hernández y su poesía está humildemente presente en A La Vera Del Mar o Por Ti, así que la sesión se convierte en todo un placer. En la grabación del cuarto tema, Jofre, que viene del rock y yo estamos tan a gusto que empezamos a hacer un poco de bulla y Serrat nos mete la bronca, “La Bronca”, él es el maestro y nosotros sus discípulos, y estamos agradecidos que nos lo haya recordado. A las diez de la noche acaba la grabación y hemos cantado en Uno De Aquellos, Del Ay Al Ay Por El Ay, la genial Si Me Matan, Bueno, Dale Que Dale y la hermosa Hijo De La Luz Y La Sombra, muy Joan Manuel Serrat.

Así fue el día en que canté con Serrat, uno de los días más felices de mi carrera. Cuando la sesión terminó, hablé con Axel y le expliqué el porqué de mi ausencia, estaba maravillado y orgulloso. A Jes no lo encontré y le dejé un mensaje que respondió con estas palabras-la primera excusa era mala, pero esta de que no has venido porqué estabas cantando con Serrat es una mierda-.

Marc Ros

Marc (persiana)

SIDONIE se hará acompañar de Alondra Bentley en el concierto de presentación en Madrid

28.10.2009
Axel, Conciertos, Jes, Marc, Noticias, Sidonie

Marc, Axel y Jes han elegido personalmente a Alondra Bentley como artista invitado en su concierto de presentación de “El Incendio” en Madrid (5 de Noviembre, Joy Eslava)

La candidez de su folk country en “Ashfield Avenue”, su carta de presentación, ha seducido al grupo barcelonés, quienes desde su admiración, han invitado a Alondra, que actuará en formato acústico a solas con su guitarra, para abrir la velada de lo que se prevé una noche incendiaria.

Podéis escuchar a Alondra Bentley en
www.myspace.com/alondrabentley